El soiling, término que describe la acumulación de polvo y partículas sobre los módulos fotovoltaicos, está emergiendo como un problema crítico para el sector energético en zonas áridas como el norte de Chile. Aunque a simple vista pueda parecer solo suciedad, su efecto acumulativo puede disminuir hasta en un 20% la eficiencia de los paneles, comprometiendo no solo la generación de energía, sino también la vida útil y la rentabilidad de los proyectos solares.

Este fenómeno se intensifica en contextos locales marcados por condiciones ambientales extremas: polvo en suspensión, sales higroscópicas, camanchaca con alta humedad, además de la cercanía de faenas mineras e industriales que incrementan la concentración de aerosoles. Así lo advierte el Dr. Douglas Olivares Soza, investigador del Centro Desarrollo Energético Antofagasta (CDEA-UA) y del Solar Energy Research Center (SERC Chile), quien ha dedicado gran parte de su investigación a comprender el impacto de este fenómeno en entornos desérticos. “El soiling puede ser especialmente severo en nuestra región, porque la combinación de estos factores favorece que las partículas se adhieran y se cementen en la superficie de los módulos solares”, señala.

Estrategias para mitigar el impacto

De acuerdo con Olivares, una de las medidas más efectivas para enfrentar esta problemática es el monitoreo en tiempo real del índice de soiling y de las variables climáticas locales, lo que permite definir de manera óptima los ciclos de limpieza. “Esto ayuda a evitar limpiezas innecesarias que encarecen los costos de operación y generan desgaste prematuro de los equipos, ajustando la mantención a la tasa real de acumulación de polvo”, explica.

Paralelamente, se están impulsando investigaciones orientadas a desarrollar materiales más resistentes a las condiciones extremas del desierto, como encapsulantes con mayor durabilidad frente a radiación UV y estrés térmico. Estos avances buscan prolongar la vida útil de los módulos y mejorar su desempeño a largo plazo.

Un tema que avanza en la agenda regional

El investigador enfatiza que actualmente no existe una política pública específica sobre el soiling, aunque la temática comienza a ganar espacio en la discusión científica y técnica. Instituciones como el CDEA-UA, Atamos-Tec y SERC Chile lideran proyectos que buscan visibilizar sus efectos tecnológicos y económicos. En este marco, Olivares destaca el proyecto “Ruta Solar e Hidrógeno Verde: una planificación estratégica para el desarrollo energético local”, apoyado por el Fondo Regional para la Productividad y el Desarrollo (FRPD) del Gobierno Regional de Antofagasta. “El objetivo es visibilizar el soiling como un factor que afecta directamente la rentabilidad de los proyectos solares y que debe incorporarse en la planificación energética regional”, sostiene.

Soiling y el futuro del hidrógeno verde

El trabajo en torno a este fenómeno no solo apunta a mejorar la eficiencia de la energía solar, sino también a generar información clave para el desarrollo del hidrógeno verde. “Se trata de una temática poco abordada, pero crucial para asegurar la eficiencia y sostenibilidad de los futuros proyectos energéticos en la región”, puntualiza Olivares.

Finalmente, el académico del CDEA-UA concluye con un llamado a la acción: “Es fundamental que las plantas fotovoltaicas y sus operadores comprendan en mayor profundidad el impacto del soiling. Si no se gestiona adecuadamente, su efecto acumulativo puede comprometer el rendimiento, la durabilidad y los costos operacionales de las instalaciones durante todo su ciclo de vida”.

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